Continuando con los discursos de los representantes nacionales que hicieron uso de la palabra en la sesión especial de la Cámara Baja para homenajear a Shimon Peres, presentamos hoy las palabras del Diputado Dari Mendiondo, del Frente Amplio.
SEÑOR MENDIONDO (Dari).- Señor presidente: indudablemente el recuerdo que se hace de esta personalidad trascendente para la vida política del Estado de Israel y para la política internacional, que ha sido Shimon Peres, es un acto de reconocimiento, de memoria y de historia por parte de esta rama del Poder Legislativo.
Como aquí se ha descrito, desde muy joven Shimon Peres se incorporó a la acción social y política que ha tenido varias etapas en su curso: el luchador político, el orador, el organizador, el militante de una organización que tenía que soportar en su pueblo, en su zona, Palestina, nada más ni nada menos que la dominación de los ingleses. Shimon Peres pertenecía a una colectividad que durante la Segunda Guerra Mundial fue objeto de un tremendo genocidio, una cruel persecución de los judíos por parte del nazifascismo. El pueblo de Israel necesitaba encontrar un camino que pudiese albergar la posibilidad de la construcción de un Estado.
Producto del trabajo internacional diplomático de las grandes naciones de aquel entonces, la recientemente formada Organización de la Naciones Unidas estableció que fuese Palestina el lugar en el que se instalase el Estado de Israel y así fue. Debo mencionar el rol que jugó el diplomático uruguayo en las Naciones Unidas, Enrique Rodríguez Fabregat, quien fue un apóstol en la defensa de la creación del Estado de Israel, una voz que sonó muy fuerte marcando lo que era una tradición en la diplomacia de la República Oriental del Uruguay, esa diplomacia que representó su secretario general en la Sociedad de las Naciones con sede en París, Alberto Guani, también continuadora de un país que había condenado la masacre y el genocidio del pueblo armenio, un Uruguay que siempre fue solidario con ese pueblo y el primero en América que sacó una resolución gubernamental condenando el genocidio del gobierno turco contra el pueblo armenio. Enrique Rodríguez Fabregat marcó un camino, el camino de la identidad necesaria para un pueblo. Y ese pueblo se fue construyendo en un marco complejo y difícil porque allí se determinó una realidad con Palestina. Por algo aquí se ha dicho que en Israel, precisamente en Jerusalén, hay un muro que se llama el Muro de los Lamentos. En ese muro convergen las tres religiones del Medio Oriente: la mahometana, la cristiana y la judía, es decir la mosaica.
Cuando abarcamos la historia de esa parte del Mediterráneo comprobamos que tiene un hondo contenido milenario de luchas, de diversidades de pueblos, de confrontaciones, de realidades distintas y de religiones diferentes que de una u otra manera se han expresado en un relacionamiento complejo, difícil y muy arduo. Por lo tanto, cuando se habla aquí de Shimon Peres, que obtuvo el premio Nobel de la Paz junto con Yasir Arafat, se puede decir que ahí se juntaron dos guerrilleros: uno combatió contra el imperio británico en Palestina, como lo hicieron los colonos norteamericanos en 1776 contra el dominio inglés en América del Norte; el otro, Yasir Arafat, fundador de la Organización para la Liberación de Palestina, pudo ver en su existencia que el camino con Israel tenía que ser un camino de paz, un camino de acuerdos, un camino de búsqueda a fin de que se pudiese reconocer un Estado Palestino y convivir en paz en esa zona para construir una nueva realidad y un ejemplo de la paz mundial en el mundo.
No siempre las cosas se han dado así, pero apostamos a eso. Apostamos al espíritu de Camp David, como apostamos al espíritu de Oslo. Sabemos que siempre hay fuerzas de un lado y otro porque en el mundo siempre habrá fuerzas que ante el camino de la paz interpondrán el camino de la guerra, de la violencia o del extremismo. Por eso nuestro gobierno, a través de nuestro canciller de la República, ha estado en estos días en Israel, donde ha sido recibido por las autoridades e inclusive su personalidad ha sido reconocida. Y también ha viajado a Palestina, se ha entrevistado con sus autoridades y ha dicho que en la política y la diplomacia internacional nuestro país está jugado por el camino de la paz. Al decir de Jean Jaurès: a la guerra, paz, y a la paz, paz. Y nosotros, como dijera el general Líber Seregni en tiempos turbulentos de este país, como fue la década del setenta, reiteramos que el Frente Amplio es una fuerza pacífica y pacificadora y apostamos a la paz en la región y en el mundo, más allá de que resulta muy difícil porque siempre vemos que las fuerzas negras de la violencia pueden hacer actos que rechazamos, como el asesinato de Yitzhak Rabin dentro de Israel, o como el asesinato de esa gran figura que jugó por la paz en Palestina entre israelíes y palestinos, como fue Olof Palme en Suecia. Siempre habrá fuerzas negras que apostarán a la guerra, a la violencia y al extremismo. Nosotros apostamos a la paz y Shimon Peres apostó a la paz; fue un hombre de paz y como aquí se ha dicho, el respeto a este hombre es el respeto al político, al hombre que unió su vida a un objetivo: la acción de trabajar por el bien de su pueblo, por el bien de la política, por el bien del desarrollo de una nación.
Gracias, señor presidente.
Diputado Dari Mendiondo: Al igual que Shimon Peres, nosotros apostamos por la paz.
16/Dic/2016